Rodillos en el atlas
En la entrada «arcus» del Atlas Internacional de Nubes hay un adjetivo que me hace detenerme: «amenazante». No en el pie literario de una fotografía, sino en la definición. La Organización Meteorológica Mundial describe un rodillo denso y horizontal, con bordes más o menos desgarrados, situado en la parte frontal inferior de ciertas nubes. Cuando es extenso, tiene el aspecto de un arco oscuro y amenazante. El original inglés dice «a dark, menacing arch».
Me gusta encontrar esa palabra allí. En mitad de las posiciones, las formas y las asociaciones con otros tipos de nube, el atlas admite una impresión que podría escribir un novelista. No dice que el arco sea una amenaza ni da con ese adjetivo una previsión del tiempo. Describe su aspecto. Pero para hacerlo recurre a alguien que podría sentirse debajo.
«Horizontal» permite imaginar un eje. «Denso», una masa. «Amenazante» añade una escena sin llegar a contarla. Casi se oye al corrector de un manual preguntando si no habría una expresión más objetiva. Y, sin embargo, aquí ha quedado, entre especificaciones bastante minuciosas. El cielo del atlas no está del todo deshabitado.
Sigo por el rodillo. Hay otra entrada, «volutus», que también describe una masa nubosa larga, horizontal y tubular. La definición señala que suele ser baja, que a menudo parece girar lentamente alrededor de un eje horizontal y que está separada de otras nubes. Se aplica sobre todo a Stratocumulus y, raramente, a Altocumulus.
Aquí desaparece la amenaza. Eso no constituye una garantía de buen tiempo: sencillamente, el redactor está atendiendo a otras cosas. Hay un tubo, una apariencia de rotación y una separación. De esas indicaciones, la que más me interesa es la última. Para reconocer el rodillo no basta con mirar el rodillo. Hay que mirar también lo que tiene al lado.
El arcus ocupa la parte frontal inferior de otra nube; la entrada lo asocia con Cumulonimbus y, con menor frecuencia, con Cumulus. El volutus está separado. Las dos descripciones pueden convocar una silueta parecida al leerlas deprisa, pero sus fichas no se archivan en el mismo cajón. Arcus es un rasgo suplementario. Volutus es una especie. Ni siquiera responden a la misma pregunta dentro de la clasificación.
Ese detalle me obliga a leer el menú lateral del atlas. Había llegado por una forma y ahora necesito saber qué rango tiene cada palabra. «Especie» puede sugerir un catálogo de animales, con un ejemplar al que se le asigna un nombre completo. Aquí, en cambio, volutus puede acompañar a dos géneros diferentes. El rodillo no se queda con un único apellido.
La ficha específica de Altocumulus volutus es todavía más escueta. Dice que suele aparecer como una sola línea, que raramente se extiende de horizonte a horizonte y que es raro. No ofrece la imagen desmesurada que uno podría estar esperando después de leer «rodillo». También hay sitio para una línea que se acaba antes.
Me entretienen esos «suele», «a menudo» y «raramente». Hay bastante trabajo de observación comprimido en unos adverbios que, fuera de una ficha, podrían parecer vaguedad. Quitarlos dejaría una definición más tajante y otra nube: siempre baja, siempre giratoria, obligada a completar el horizonte. Sería más fácil dibujarla de memoria. El atlas se reserva las variaciones.
No he salido de estas entradas sabiendo identificar cualquier nube tubular. Una descripción no sustituye la altura, la perspectiva ni la relación con las masas que puedan quedar fuera de una fotografía. Sí he terminado queriendo ver más margen alrededor del objeto. Un encuadre apretado puede hacer un rodillo magnífico y ocultar justo la separación que estoy buscando. Antes de escribir «volutus» en el pie, pediría la foto sin recortar.